El pasado 5 de octubre, el Ministerio de Hacienda acordó en la Orden HAC/1028/2026 un nuevo aplazamiento de la entrada en vigor de Veri*Factu, el sistema de facturación electrónica derivado del Reglamento de Sistemas de Facturación (RSI) que se aprobó en el Real Decreto 1007/2023.
Este retraso en la implementación se debe a que el Ministerio pretende coordinar la aplicación del sistema VERI*FACTU con la implementación de la factura electrónica obligatoria. Una coincidencia que no es casual, porque aunque ambas obligaciones formen parte del proceso de digitalización de la facturación, sus finalidades eran distintas.
Esto provocaba que los empresarios y autónomos tuviesen que realizar sucesivas inversiones tecnológicas para cumplir con obligaciones estrechamente relacionados, lo que podría generar duplicidades y costes innecesarios.
Sin embargo, este retraso en su implementación da a los profesionales una oportunidad. Así lo ha explicado nuestra compañera Laura Vírseda en una nueva columna de opinión Hacienda vuelve a aplazar VERI*FACTU hasta octubre de 2028: una oportunidad para coordinar las obligaciones de facturación publicada por el medio CincoDías.
Tal y como explica Vírseda en su columna de opinión, VERI*FACTU forma parte de la normativa que establece cómo deben funcionar los programas informáticos de facturación para garantizar la integridad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros.
Según dicha normativa, los contribuyentes del Impuesto de Sociedades debían adaptar sus sistemas informáticos de facturación antes del 1 de enero de 2027, mientras que el resto de empresarios y profesionales disponían hasta el 1 de julio de ese mismo año.
Pero con el nuevo anuncio, Hacienda pretende trasladar ambas fechas a octubre de 2028. De este modo, la Agencia Tributaria concede más tiempo a las empresas y autónomos para adaptar sus programas de facturación.
«En este contexto, el aplazamiento anunciado constituye una oportunidad para avanzar hacia un modelo más coordinado y evitar duplicidades y costes innecesarios», explica Vírseda en el medio digital.
Sin embargo, esta «prórroga», como advierte Vírseda, «no supone una eliminación ni una flexibilización sustancial de las exigencias técnicas de los sistemas de facturación».
«Aunque la ampliación del calendario permitirá a empresas y profesionales disponer de mayor margen para adaptar sus procedimientos, no debería interpretarse como una invitación a paralizar los trabajos ya iniciados. Por el contrario, resulta aconsejable aprovechar este periodo para revisar los sistemas de facturación, evaluar las soluciones tecnológicas disponibles y planificar una adaptación conjunta a ambas obligaciones», aconseja la asociada de Santiago Mediano.
Puede leer la columna completa en CincoDías.